Se presento recientemente en la Photokina y se sitúa entre la 550D y la 7D de la marca, un segmento ya complicado de definir pues parece un punto intermedio entre la semiprofesional y la profesional. La realidad es que esta maquina es capaz de hacer trabajos profesionales sin pestañear en buenas manos, pero eso ya es otro tema y entraríamos en eternos debates, pasemos a ver sus posibilidades:

Tenemos entre manos una cámara muy ligera gracias al uso de magnesio entre otros materiales y de medidas contenidas, lo cual la hace firme candidata a cámara para el día a día.

Por primera vez Canon incluye un visor articulado de 3 pulgadas con 1 millon de pixeles que nos servirá para poder tener una previsualización en ángulos complicados, mejorando la labor de la composición en determinadas situaciones. Un gran acierto este aporte, mas teniendo en cuenta que la competencia lleva varios modelos de ventaja ya aplicando esta solución.

El sensor ha aumentado hasta los 18 megapixeles, viendose mermada la capacidad de disparo en ráfaga que se sitúa en torno a 5 fps. El sensor sin embargo ha mejorado y aplica nuevas técnicas que nos sitúan casi a la altura de la 7D, muy buenas noticias para sus futuros poseedores. Los típicos modos de prioridad, manual, escenas y la grabación en HD por supuesto no faltan en una cámara de este nivel y segmento.

Sistema de enfoque con 9 puntos, pero ahora con un sistema de medición de luz de 63 zonas que ya introdujo en su momento la 7D, velocidad ISO hasta 1/8000 s, modo Bulb y un sinfín de características típicas de estas cámaras, hacen de esta cámara posiblemente el nuevo buque insignia de la cámara para el segmento medio de usuarios, la única pega es el precio por ahora algo elevado, la podemos encontrar por unos 1250€.